Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como élites del poder

¿Somos gilipollas?

Nos hemos transformado en una sociedad de “Fans y Haters”. No hay punto medio, no hay espíritu crítico.  Se comienzan a percibir de un modo peligroso los resultados de la podrida globalización creada por las élites. Somos entes movidas por el marketing emocional y el postureo. Somos esclavos y parece que nos apasione serlo, sirviendo al poder, proporcionando más dinero al dinero y más miseria a la miseria. Vemos como muchas fundaciones están creadas meramente para defraudar, ya no existe la solidaridad, existe el negocio hasta en lo más insólito. Ya no hay escrúpulos, existe un empujón constante de competitividad, de juego sucio y de inmoralidad total. En fin... ¡Es el mercado, amigos! Parece que nos guste hundir a nuestra propia gente y que nos excite dar más autoridad a los ladrones. La tecnología, el consumismo ciego... ¡Qué gran aliado del poder! ¿Verdad?  Vivimos aturdidos día tras día, zambullidos en un ritmo vertiginoso que no nos deja ver más allá... Pa...

¡Dignidad!

Dignidad. Dignidad es lo que falta en este ruin país y en todo el mundo. Vivimos a merced del capital y somos sus míseros siervos. La gente está abducida completamente por “los amos” y no quieren quitarse la venda de la ignorancia.   Estoy harta de sentirme un bicho raro cada vez que exijo respeto por mi trabajo, cada vez que expongo mis condiciones, cada vez que comunico unos limites a mi favor. En definitiva, cada vez que expreso y practico mi dignidad.  Lamento profundamente que haya personas en la tierra que no puedan plantearse ni el hecho de tener dignidad y creo que nosotros/as poco favor les hacemos siguiendo en nuestra burbuja, aplaudiendo y temiendo a las élites. Cada vez hay más brecha social, se está normalizando la existencia de trabajadores/as pobres en países desarrollados, trabajadores que mantienen a los mismos que les escupen en la cara. Parece que nos guste que nos humillen, que nos manejen, que se rían en nuestra cara. Normal, las llamadas ...