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Mostrando las entradas etiquetadas como la perdida de valores en la sociedad actual

¡No soy un robot!

Lo siento, no, yo no soy un robot. Vivimos en una época de ajetreo constante y de competitividad absoluta, parece ser que la sociedad te empuja a ser un ente súper mega ultra polivalente. Todo son mensajes de superación y aquí el que no sea gimnasta, cocinero/a, empresario/a y escultor a la vez es un simple. Obviamente estoy exagerando un poco, pero esta es la dinámica de estos últimos años. ¿No crees? Ayer leí una noticia que me entristeció, pero que no me extrañó en absoluto: los casos de ictus crecerán un 34% en los próximos 15 años, al menos en Europa. Dicen que es sobretodo por el envejecimiento de la población y por la contaminación... Yo creo que nuestro cerebro no está preparado para tanta "traca". Se habla mucho de prevención, de meditación, de salud, de alimentación... Pero nadie habla de como se comporta la sociedad con la sociedad. Las personas son cada vez menos personas, o eso es lo que yo percibo día tras día.  Se busca la excelencia ...

¡Dame veneno...!

Necesito una dosis de “no realidad” una fuga, un descanso... Dadme un poco de opio de aquel que os funciona tan bien con el pueblo sumiso, no puedo más... Quiero ser ignorante y dejar de sentir dolor, dolor y podredumbre que huele a esclavitud. Dame un segundo de desconexión, de felicidad plena... Para que no me ahogue tanta injusticia. ¡Déjame vivir, déjanos vivir, dejadnos vivir! Vuestra riqueza esta manchada de nuestra bilis. Mentiras, todo mentiras... No os creáis nada o creéroslo todo para seguir viviendo... Mi mente está esparcida, la verdad es dolorosa y punzante, cada vez se clava más profundo, te arrastra al infierno y cuando miras arriba sólo ves un horizonte repugnantemente corrupto, depravado... ¿Qué podemos hacer? ¿Qué salida existe? ¿Te sometes o luchas y si luchas cómo lo haces?  Esther-Ruth ©

¿Somos gilipollas?

Nos hemos transformado en una sociedad de “Fans y Haters”. No hay punto medio, no hay espíritu crítico.  Se comienzan a percibir de un modo peligroso los resultados de la podrida globalización creada por las élites. Somos entes movidas por el marketing emocional y el postureo. Somos esclavos y parece que nos apasione serlo, sirviendo al poder, proporcionando más dinero al dinero y más miseria a la miseria. Vemos como muchas fundaciones están creadas meramente para defraudar, ya no existe la solidaridad, existe el negocio hasta en lo más insólito. Ya no hay escrúpulos, existe un empujón constante de competitividad, de juego sucio y de inmoralidad total. En fin... ¡Es el mercado, amigos! Parece que nos guste hundir a nuestra propia gente y que nos excite dar más autoridad a los ladrones. La tecnología, el consumismo ciego... ¡Qué gran aliado del poder! ¿Verdad?  Vivimos aturdidos día tras día, zambullidos en un ritmo vertiginoso que no nos deja ver más allá... Pa...